La Búsqueda y Compra de Nuestro Sueño.

Del sueño a la búsqueda real 🔎

Como les contamos en nuestro post sobre cómo nació el sueño, la decisión ya estaba tomada. Pero una cosa es soñarlo y otra muy distinta es encontrar el vehículo que se convertirá en tu hogar sobre ruedas.

Empezamos donde todos empiezan hoy: buceando en internet. Pasamos horas revisando Marketplace de FacebookYapo y portales especializados. Vimos de todo: estafas, ventas desactualizadas, proyectos a medio terminar, precios inalcanzables y fotos borrosas. 

Para evitar engaños, aplicamos algunos filtros: buscábamos las fotos en Google para verificar su origen, revisábamos reseñas y datos del vendedor, y siempre preferimos sitios que entregaran información clara. Consejo práctico: Nunca lleves dinero en efectivo cuando visites o concretes una venta.

Curiosamente, nuestra búsqueda nos llevó a un clásico de los avisos de autos en Chile: chileautos.cl. Y ahí estaba. No sabíamos aún que esta sería nuestra “Pichi Ruka“, pero algo en ese anuncio nos llamó la atención.

Post 02 Foto de Chileautos

Encuentro Clave: Una lección de vida a los 58 años 😮

Concretamos la visita. Al llegar, nos recibió el dueño, un hombre amable de unos 58 años. La casa rodante tenía algunos detalles, pero en general estaba impecable, se notaba el cariño. Sin embargo, al conversar sobre por qué la vendía, la historia nos golpeó de frente.

No la vendían por falta de ganas, ni por dinero. La vendían porque la salud de su esposa (y la propia) ya no les permitía disfrutarla. Nos confesó con cierta tristeza que habían esperado mucho para tenerla, y ahora que la tenían, el cuerpo ya no los acompañaba para la aventura como ellos querían, que en su lugar ahora iban a cabañas. Que el tener que enganchar la casa rodante, nivelarla, preocuparse del agua, desechos y energía, a él le agotaba mucho.

Ese momento fue una “epifanía” era como mirarnos en un espejo. Recién pasados los 50, entendimos algo que siempre sospechamos: no se puede esperar. La vida cambia en un segundo y el “momento perfecto” para viajar no existe. El verdadero momento perfecto es ahora, cuando tenemos ganas, energía y salud. Esa conversación cerró el trato emocional mucho antes que el económico.

Conociendo la Abbey Archway 470 🚐

Más allá de la emoción, había que ser racionales. La casa rodante en cuestión era una Abbey Archway del 2002. Le hicimos una inspección visual completa: el dueño nos mostró cada componente y cómo funcionaba — o que estaba bien y lo que no tanto. Revisamos todo, por arriba y por abajo, para asegurarnos de que este sueño también tuviera bases sólidas.

¿En qué nos fijamos para elegirla?

  • Documentación: Tenía todos sus papeles en regla, aunque con un pequeño atraso de un par de meses. Además, conservaba los manuales originales de la casa rodante, algo que nos sorprendió gratamente.
  • Estado del Chasis: Para ser un modelo 2002, la estructura estaba increíblemente sana. Nada de óxidos graves, solo algunos topones y rayones menores que no afectaban su integridad.
  • Distribución: Diseñada para dos personas, el espacio interior estaba muy bien aprovechado y equipado, ideal para la experiencia en pareja que tanto anhelábamos.
  • Relación Precio-Calidad: Al tratarse de una compra directa con el dueño (gracias al portal), pudimos negociar una contraoferta que nos dejó margen para las reparaciones y personalizaciones que soñábamos hacerle.
Post2 03 Interior de la Abbey

Un sueño firmado en papel (y en el corazón) 😍

Salir de allí con los papeles firmados fue una mezcla de euforia y responsabilidad. La casa rodante que compramos no solo era un sueño sobre ruedas; se convirtió en un recordatorio gigante estacionado en nuestra vida.

Un recordatorio de la lección que nos dejó aquel vendedor de 58 años: Los sueños tienen fecha de caducidad si no te atreves a vivirlos.

Ahora tocaba lo más difícil (y divertido): meterle mano y transformarla en la Pichi Ruka Viajera. Pero eso… se lo contaremos en el próximo post.

¡Nos vemos en la ruta!

Post2 04 El Perrote y Pichi Ruka

“No te enfoques en el destino, disfruta el viaje.”
Pauly y Antonio

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